Acoso: Acosado, acosador, impasible, protector… ¿qué será mi hijo?

niño acosadoHablar de acoso escolar, suicidios, malos tratos, agresiones infantiles no era la forma en la que había pensado volver después de estas vacaciones de comienzo de año que me había tomado. Sin embargo, la tristeza que he sentido en el taxi de camino a Atocha escuchando las noticias me ha hecho dar un salto y volver a escribir.

La primera noticia hablaba de Diego, el pequeño de 11 años que decidió que no podía más con su vida por culpa de sus compañeros de colegio. Aunque a Bú el colegio es un tema que le queda muy lejos todavía, no he podido evitar pensar qué será de él, qué rol jugará. Porque sí, seamos sinceros, para que haya niños acosados tiene que haber acosadores y mirones que se mantienen impasibles ante el acoso.

La edad nos hace pensar que esas cosas en nuestra época no pasaban, pero no es verdad. Quizá no pasaban con tanta frecuencia, quizá no se hablaba en las noticias o quizá hemos importado el modelo americano que se ve en sus películas y que hace que nos echemos las manos a la cabeza. Pero existían acosadores y yo lo recuerdo. Recuerdo cómo le hicieron la vida imposible a alguna compañera de clase, recuerdo cómo algún cretino intentó hacérmela a mí y como me rebelé. Recuerdo cómo la singularidad era el punto fuerte de aquellos que no éramos los “populares”. Mi madre me educó para ser fuerte ante las críticas, para creer en mí misma, y esas frases me han acompañado hasta el día de hoy porque fueron útiles y me hicieron poner en su sitio a un matón que decidió meterse con mis incipientes pechos cuando yo tenía 14 años. El chico estaba frustrado con las chicas y no se había dado cuenta, yo se lo recordé una vez y nunca más me molestó.

Me pregunto quién será Bú. Su padre se preocupa porque no estará entre los grandes de clase, seguramente los primeros años podría estar entre los bajitos y eso, puede que le haga el camino más difícil. Su padre tiene miedo de que nuestro pequeño sea un acosado. Por suerte, hoy en día las situaciones más graves son las menos frecuentes en nuestro país, y esperemos que la concienciación las vaya reduciendo. Nuestra intención es educar a un niño cuya personalidad sea lo suficientemente fuerte como para aguantar las embestidas de los matones de clase. Pero eso no siempre es suficiente, y entonces… entonces quedan los psicólogos, los cambios de colegio, la confianza entre padres e hijos y aun así, nadie nos asegura que no sea nuestro pequeño el que no pueda luchar contra la depresión. Esa maldita enfermedad que convierte a los seres luminosos en sombras de sí mismos y que no deja libres ni a los más inocentes.

El miedo al acoso es generalizado, pero… ¿y el miedo a crear un acosador?. La educación, los valores, esas cosas de las que tanto se habla son importantes pero… ¿sabríamos reconocer las señales de tener un potencial matón por hijo o hija? Sinceramente, no lo sé. Me da miedo que cuando llegue el momento, comportamientos dominantes con sus amigos queden escondidos en lo que para mí son las cualidades de un líder. Siempre tendré la esperanza de que en un ambiente lleno de amor, sin agresividad, con la educación y los valores por bandera es difícil que se creen estos pequeños monstruos. Pero la esperanza es eso, esperanza, y desgraciadamente he visto crecer a matones dentro de entornos familiares que jamás lo hubiesen esperado. No todo está bajo nuestro control y no sé si estamos preparados para identificar al acosador si es uno de nuestros hijos.

Para terminar mi viaje en taxi, cuando ya llegaba a la estación, el noticiero contaba como un malnacido, y sí, digo malnacido (cuando querría utilizar otra palabra) porque personas como esa no deberían llegar al mundo, ha tirado a un bebé de 18 meses por la ventana mientras agredía a su madre de 18 años. Mi mente ha terminado enlazándolo todo… ¿Cómo sería este malnacido cuando era niño?

3 comments

  1. Taitaienapuros

    Da miedo pensarlo,la verdad. A mí me dael mismo miedo,tanto que los acosen como que sean acosadores.Yo la maxima que me he puesto,es que sean buenas personas y que no hagan daño a nadie intencionadamente.Ojalá que tampoco les hagan daño…

  2. RaulBarrios

    Hola, soy padre, 31 años, tengo un niño de año y medio y una recién nacida. Creo que si hablas delante de tu hijo de niños malos tu hijo creerá que el mundo se podría dividir en buenos y malos… ¿no es así? ¿Quizás exista otra forma de enfocarlo? Quizás a veces nos comportamos mal pero eso no significa que seamos malos… ¿Es justo juzgar a alguien en su peor momento? Puede que sea como el yin y el yang…. puede que si intentásemos comprender por qué las personas responden de determinadas formas ganaríamos más, puede que educar y practicar la inteligencia emocional nos vaya llevando generación tras generación a un mundo mejor. Un beso y gracias por el blog, es un placer leerte.


    1. Post author
      La madre que lo parió

      Bueno y malo son términos que tampoco nos gusta utilizar en casa. A mí me gusta explicarle las cosas desde el corazón que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás. Cuando hace algo que nos pone triste, se lo explicamos, él lo comprende e intenta corregirlo. Siempre pienso que los niños saben mucho más de lo que nosotros pensamos, sólo hay que darles la oportunidad de expresarlo. Muchas gracias por leerme.

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