Día de la madre – esas mujeres de mi vida

Día de la madre

¡Feliz día de la madre!

Un poco tarde, lo sé, pero ha sido un puente muy movido y mi prioridad era estar con el peque, pero no quería que este post se quedara guardado para el año que viene.

Hoy es un día especial, para mí es un día completo, mi cumpleaños y el día de la madre, todo en uno. Así que hoy toca carta:

Mi pequeño Bú, hoy es el día de la madre y tú, sin saber muy bien por qué, me has hecho un regalo con tus manos en la escuela infantil. Yo, como soy tu madre, pero también soy hija, quiero hacer un homenaje a todas las madres que han sido necesarias para que tu llegases al mundo.

Mi historia ya te la sabes, para cuando leas estas líneas te la habré contado un millón de veces. Pero tus abuelas… ellas son personas especiales, muy diferentes la una de la otra pero comparten su amor por ti. Para que tú estés en este mundo, tu abuela casi se queda en el camino dándole la vida a tu padre, hoy en día se parte de risa al verte, sigue teniendo una niña juguetona dentro (que me ayuda a luchar contra tu abuelo al parchís), y si un día la pillas cerca de un piano, pídele que te toque algo. Ella le ha enseñado a tu padre (junto con tu abuelo) el amor por la familia, el sacrificio por los suyos y el ponerte por delante de todo. No es fácil ser la única mujer de una casa con 4 maromos.

Para que tú estés en el mundo, mi madre, tu yaya, tuvo que trabajar mucho y hacer equilibrios con su propia madre, su hija, su juventud, su familia rota, y salir adelante, siempre con una sonrisa y con positividad. A ella le debemos nuestro optimismo y las incansables ganas de vivir y de disfrutar viviendo. Ella te va a enseñar un montón de cosas de la naturaleza, te llevará de excursión y te enseñará pueblos abandonados, cascadas escondidas y vistas espectaculares, pero recuerda, no le dejes que te lleve a escalar ;).

Hubo más madres que dieron su amor y se sacrificaron para que tú estés aquí. Dos de tus bisabuelas se quedaron solas toda la guerra cuidando de sus hijos, sin perder la fé ni la valentía, y después, abrazaron a esos maridos que estaban luchando o atrapado en México y trajeron al mundo a tus abuelos. A otra, la llamaban la crisálida jurídica porque a los 15 años ya estaba estudiando derecho. Fue una mujer especial, con dotes de bruja buena de cuento y ojos de cristal, como los tuyos. Si alguna vez me preguntas de quién he heredado mi locura por los thrillers y la novela negra, o quién me enseñó a jugar a las cartas, ahí lo tienes, fue tu bisabuela Isabel.

A mi yaya, mujer con rostro de artista de cine y corazón lleno de pena le debemos parte de lo que yo soy, porque fue mi segunda madre, y aunque tardé años en comprenderlo, fue una mujer cuya mente intentó avanzar mucho más rápido de lo que la habían preparado. Se encontró con uno de los primeros divorcios de España porque no quiso conformarse con lo que la sociedad le entregaba, y aunque siempre tuvo el alma triste, tenía el corazón lleno de amor por mí, tu madre.

También tuviste tatarabuelas valientes, una de ellas crió a 8 sobrinos-hijastros y a 4 propios. Otra luchó contra la represión ideológica y a escondidas profesaba el protestantismo en un país de católicos. Algunas murieron demasiado jóvenes pero estoy segura que quisieron a sus hijos tanto como para regalarles la vida y perder la suya.

Como ves, pequeño, tu vida existe porque existieron antes un montón de mujeres con historia (también hombres, pero a ellos les dedicaremos otro día) que fueron además madres, son tus ancestros femeninos, intenta llevarlos siempre en tu memoria, porque nadie muere mientras sea recordado.

¡Feliz día de la madre a todas las que son madres, han sido madres y serán madres!

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