La mejor corriente de crianza para mí

Desde que nació Bú, el mundo de la educación infantil, las corrientes, tendencias y costumbres sobre esta materia inundaron mi vida. Montessori, Baby Led Weaning, crianza respetuosa, y demás eran, hasta entonces, palabras ajenas a mi vida, supongo que tampoco necesitaba saberlo.

Muchas veces he oído a mi madre decir aquello de “vosotras tenéis mucha más información de la que teníamos nosotras”. Y estoy de acuerdo, ellas, o mejor dicho su generación, que dicho sea aquí es una a la que admiro horrores por todas las puertas que nos fueron abriendo, aprendieron a educar y a criar por lo que les dijeron sus madres o familiares más cercanos. Nosotras, en cambio, hemos roto la cadena y ya no hacemos las cosas como las hacían ellas. Y si me pongo estricta, ni siquiera como las hacían las que hoy en día son madres de adolescentes.

Los que me leéis desde hace tiempo (y pido perdón por el abandono del blog durante tanto tiempo) ya os habréis fijado que nosotros no nos casamos con nadie pero intentamos aprovecharlo todo.

Bú fue un niño que empezó pronto con los alimentos que no eran la lecha materna, y con el que combinamos el BLW con los purés, entre otras cosas porque iba a la escuela infantil y allí tomaba puré y porque era un niño tan delgado y tan desnutrido que importaba que comiera todo lo que pudiera. Dejó la lactancia materna cuando quiso dejarla y yo fui feliz dándole el pecho, pero no lo fui extrayéndome la leche en el trabajo como os conté en este post. Y hoy en día, con el trabajo que tengo no tengo ni idea de cómo lo haría porque si el baño del laboratorio ya no me parecía apropiado, el del AVE ni os cuento.

En nuestra crianza no utilizamos el sistema Montessori, dicho tal cual, pero intentamos que la experimentación sea su forma de aprender y lo involucramos en todas las tareas del día a día, no sólo porque crea que es bueno para él sino porque nos gusta estar con él y hacer cosas con él, aunque una de esas cosas sea poner la lavadora o tender. Pero como hay muchísimas cosas del sistema Montessori que me encantan y que me parecen aplicables al día a día, voy a hacer el curso intensivo de Montessori de Ely, de Educar en calma, y para el que sortea 10 plazas aquí.

Leí mucho sobre muchas corrientes y en algún post más extenso os contaré más cosas pero me quedo con un idea que es la que a mí me vale. No hay que agarrarse a una forma de criar con uñas y dientes, no es necesario elegir un bando, como dicen tantas fotos de Facebook (ahora en vez de gente que dice refranes tenemos imágenes en Facebook):

Sé flexible como el bambú pero con las raíces fuertes.

Nosotros no sabíamos cómo iba a ser Bú, ni lo que iba a funcionar con él, ahora sabemos más pero no todo, así que adaptamos las cosas que son importantes para nosotros y se las hacemos llegar de manera que a él le funcione. El verano ha sido un tiempo maravilloso para darle cosas nuestras, para hacerle conocer la forma de vida de nuestra familia, que ya tenía un estilo antes de que él llegase y que se ha adaptado a su existencia como mejor hemos sabido hacerlo. Este tiempo juntos nos ha dado las pautas para trabajar el próximo año.

crianza, maternidad

Este verano, el padre de Bú y yo hemos aprovechado al máximo de estar con nuestra familia, el año ha sido duro y queríamos estar todos juntos. Por eso me sorprendo cuando veo las estadísticas sobre el número de divorcios que hay tras el verano, o las ganas que tienen los padres de que los niños empiecen el colegio y vuelva la rutina. No me entendáis mal, comprendo la exigencia que suponen nuestros hijos y que las vacaciones ya son lo que eran cuando éramos 2, pero echo tanto de menos a mi familia durante el resto del año que valoro cada una de las rabietas que ha tenido durante nuestros viajes.

Bú ha vuelto a la escuela infantil asilvestrado, con un ligero tono en la cara y los brazos, y vetas blancas en el pelo, con ganas de ver tractores, ir a la playa, tirar piedras al río, ver caballos, sirenas, barcos, ciudades, jugar en la Montaña y recibir el malcriamiento de sus abuelos pero también ha vuelto mimosos, con muchas ganas de mamá y papá, con más gestos nuestros que nunca, con ganas de recibir y dar besos, de estar con nosotros, de jugar con nosotros, hablar con nosotros, con muchas ganas de padres. Y aunque eso ha supuesto muchas lágrimas estos dos primeros días de escuela, y mucho dolor de corazón por nuestra parte, estoy contenta porque es un niño feliz, y un niño feliz con sus padres me parece algo natural.

La verdad es que no me había planteado volver al blog con una reflexión de este tipo pero escribo desde un sitio muy tranquilo, con la casa en silencio y a 3 días de volver a viajar como una loca por el trabajo, y lo único que me pasa por la cabeza es esto:

No intentes agarrarte a un estilo de crianza, a lo que lees, a lo que te cuentan, porque igual no funciona en tu vida o con tus hijos, sé flexible contigo y con tu familia, y cría a tus pequeños como tú y tu pareja creáis que es mejor. Disfruta de lo bueno y lo malo de ser padres y déjate llevar por tu instinto porque nadie mejor que vosotros conocéis a vuestros hijos.

Ese está siendo mi estilo, y no sé será el mejor pero es el que funciona en mi casa.

1 comment

  1. María Alemaña

    Yo no puedo opinar por experiencia, pero siempre pienso que su un día me toca, paso de corrientes y de expertos.
    Tengo ciertas ideas en la cabeza de cómo me gustaría hacerlo, que quizá llegado el momento cambien, veo cómo mis amigas lo hacen y a veces pienso, sin juzgar nunca, pues yo esto también me gustaría hacerlo así o todo lo contrario, pero lo mismo, llegado el momento, quién sabe…

    Básicamente estoy bastante contigo, un poco de aquí y de allá y cada niño es un mundo y hay que adaptarse juntos, nosotros y ellos.
    Y quién decide lo que está bien o mal, no? Cada uno es experto en sus propios pequeñuelos.

    Echaba de menos el Blog… 🙂
    Y a ti!

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